PISA
constata la necesidad de un cambio metodológico
Mónica Begós
Cuadernos
de Pedagogía, Nº 445, Sección Actualidad, Mayo 2014, Editorial
Wolters Kluwer España, ISBN-ISSN: 0210-0630
Ante los malos resultados del informe PISA, en la competencia de resolución de problemas, del alumnado español, la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, responsabilizó de los mismos al profesorado y al modelo educativo vigente y defendió un cambio metodológico radical en la docencia.
Una vez más los resultados del informe PISA dejan a los alumnos españoles, en una posición rezagada. Incluso peor que la conseguida en las pruebas de competencias matemática, científica y lectora. España obtiene 477 puntos, lo que la sitúa en el puesto 23 de los 28 países miembros de la OCDE, cuya media es de 500 puntos. Corea del Sur, con 561, Japón, con 552, y Canadá con 526 puntos encabezan la clasificación. En el contexto europeo, el país mejor situado es Finlandia, con 523 puntos. Y en España, por autonomías, la Comunidad de Madrid (507) y Euskadi (496) obtienen las mejores puntuaciones.
Los datos evidencian que los alumnos españoles de 15 años tienen problemas para resolver problemas de la vida cotidiana, como escoger la mejor combinación para llegar en metro a un destino determinado, programar un dispositivo de MP3 o un aparato de aire acondicionado, o entender el funcionamiento de un robot de limpieza. Es decir, presentan graves dificultades para “extrapolar lo que saben y trasladarlo de manera creativa a su forma cotidiana”, según valoró Andreas Schleicher, director de PISA, durante la presentación del informe que se dio a conocer a principios del pasado mes.
¿A qué factores cabe atribuir esta carencia? El Gobierno hizo su propia y rápida lectura de la situación y responsabilizó de los malos resultados al profesorado y al modelo educativo vigente, que “ha puesto el énfasis en el aspecto memorístico del conocimiento y prácticamente ningún esfuerzo en enseñar a resolver problemas complejos, y a desarrollar el pensamiento crítico y creativo, que es lo que valora el mercado", expuso la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, quien defendió la necesidad de un “cambio metodológico radical” en la docencia y aprovechó la ocasión para justificar una vez más la nueva ley que, según aseguró, sentará las bases para esta transformación con el “refuerzo del liderazgo” de los directores y la apuesta por la autonomía de los centros. Unas afirmaciones que han sido duramente criticadas por los sindicatos de enseñanza, que ven en ellas fuertes contradicciones. De entrada, critican las múltiples evaluaciones al final de cada etapa educativa, previstas en la LOMCE, porque lo que van a conseguir es precisamente el efecto contrario al que declaró Gomendio. Se verán reforzados los métodos tradicionales basados en la memorización y la acumulación de conocimientos destinados principalmente a pasar exámenes.
La Federación de Enseñanza de CCOO considera, en un comunicado, que Gomendio ha mostrado “descaro y desfachatez” en sus declaraciones, ya que, a su juicio, la reforma educativa del Gobierno va “justo en la dirección contraria a lo que sería recomendable”. Del texto de la ley se desprende un “claro desprecio” por las recomendaciones extraídas de los resultados del estudio, según el sindicato, que también reprueba que el Gobierno responsabilice al profesorado de las deficiencias del sistema, precisamente en un contexto en el que se han “desplomado” los cursos de formación y los maestros “han tenido que buscarse la vida”. Y todo ello con condiciones laborales cada vez “más complicadas”, sufriendo recortes en sus salarios y en las plantillas de los centros, con despidos de más de 34.000 docentes.
Por su parte FETE-UGT pide que se busque el consenso de la comunidad educativa, en vez de “culpabilizar” al profesorado. “Estamos dispuestos a hablar sobre la formación inicial de los docentes y sobre si, por ejemplo, hay que dar más peso a los méritos en las oposiciones, pero ello siempre dentro del diálogo social, que el Ministerio de Educación no ha iniciado”, ha afirmado el secretario general del sindicato, Carlos López Cortiñas, quien recuerda, además, que con una misma ley las distintas comunidades han obtenido resultados muy dispares, por lo que “no se pueden achacar todos los problemas a esa ley”, e insiste en que son muchos los factores que habría que tener en cuenta para poder ofrecer un diagnóstico más completo de la situación.
CCOO ofrece una batería de propuestas destinadas a incrementar la calidad del sistema, entre las que se encuentra la evaluación y mejora de las prácticas docentes; la implantación de programas de refuerzo y acompañamiento escolar, como el desaparecido PROA; medidas alternativas a la repetición de curso; ampliación de la Formación Profesional de Grado Medio, y la potenciación de programas compensadores, como las becas o el profesorado de apoyo. Paralelamente señala la necesidad de que el informe PISA incluya, en su análisis, nuevos aspectos para medir el rendimiento de los jóvenes de 15 años, y evalúe también a otros agentes del sistema educativo, como las redes de formación o la inspección, para que sus análisis y recomendaciones puedan ser más completos.

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